viernes, 19 de marzo de 2010

IX ENCUENTROS CON TOLKIEN


Desde el Smial de Khazad-Dûm tenemos el placer de anunciar la celebración de los IX ENCUENTROS CON TOLKIEN, que se llevarán a cabo como cada año en la Universidad de Zaragoza para conmemorar el Día Tolkien Mundial.

Este próximo jueves, 25 de Marzo a las 19:00 en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras, Sara Lafita, que prepara su tesis sobre la obra de Tolkien, presidirá una mesa redonda sobre
"Los personajes femeninos en el Señor de los Anillos".

En ella, abordaremos desde un nuevo punto de vista el tratamiento del papel femenino que el Profesor llevó a cabo en su obra más célebre.
Sin duda, la polémica está servida.

No lo dudes, "di amigo, y entra". ¡Te esperamos!

viernes, 1 de enero de 2010

¡Feliz 2010!


Feliz Año nuevo a todos los habitantes de la Tierra Media y lugares aledaños.
Que vuestras barbar crezcan fuertes,
que siempre tengáis las hachas afiladas
y que este año se cumplan todos vuestros buenos deseos.

¡Por Durin, el Inmortal!

A.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La canción

Al hilo de la anterior entrada sobre los Anillos de Poder que les fueron entregados a los Enanos y como exacerbaron la avaricia propia del pueblo de Aulë, podemos apreciar como en una de las canciones típicas que han llegado hasta nuestros días todavía se puede detectar el efecto pernicioso y oscuro del poder de Sauron.

Extracto de la canción ¡Ay ho! de Blancanieves y los siete enanitos.


Cavar, cavar, cavar, cavar, cavar,
en la mina quiero yo,

cavar, cavar, cavar, cavar, cavar,
no acabas nunca no.


Quien cava más muy rico es,

si tu al pico das al derecho y al revés,
y al cavar, y al cavar,
con afán, con afán,

otros mil diamantes... ¡van!


Cavar, cavar, cavar, cavar,

cavar de sol a sol,

más todo puedes arruinar
si pierdes el control.


Diamantes hay un buen montón,
y rubíes miles, un millón,

y aunque sin saber por qué razón

cavamos con ilusión.

¡Ay, ho, ay ho...
!

A.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Siete Anillos para los Señores Enanos

En la red de engaños que Sauron tejió alrededor de los Elfos, los Enanos y los Hombres cuando creó el Anillo Único, su plan se encontró con obstáculos que no había previsto y que, a la larga, se volvieron contra él facilitando su caída.

Los Anillos élficos, limpios de cualquier mácula gracias a Celebrimbor, se convirtieron en poderosas armas en manos de Galadriel, Elrond y Gandalf (a través de Cirdan), permitiendo que Lórien, Rivendel y Mithlond se convirtiesen en verdaderos bastiones inexpugnables más allá del poder del Señor Oscuro extendía sobre el resto de la Tierra Media.

Los Anillos humanos, pese a lograr que nueve grandes Señores sucumbiesen, sólo aportaron a Sauron un grupo de esclavos de gran poder pero escasa autonomía. El terror que inspiraban era parejo a su limitada capacidad de obrar por sí mismos hasta el punto de que, en puridad, no eran mucho más que tenebrosos perros de presa.

Los Anillos enanos, por el contrario, ni crearon esclavos de Sauron ni sirvieron para crear grandes refugios que se opusiesen a los designios del siervo de Melkor. En el pueblo de Aulë el poder de esas joyas envenenadas agudizó la avaricia natural a sus gentes, provocando que dónde antes existía un simple afán por la belleza y la exaltación del trabajo del metal, se instalase la perentoria necesidad de conseguir más y más, por el mero hecho de acumular riqueza. Y esta búsqueda incesante será la que enfrente a los Enanos a enemigos que les superaban en Poder provocando la ruina del linaje de Durin. El Balrog asoló Khazad-dûm y Smaug, el dragón, se enseñoreó de Erebor por un tiempo.

Pero ningún enano, ni aún portando alguno de los Siete Anillos, se unió a Sauron o cedió a sus designios. Los Señores Enanos sucumbieron pero nunca traicionaron ni a su linaje, ni a Aulë y, llegado el momento de la verdad y la prueba de la lealtad, no dudaron en apostarse junto con los otros Pueblos Libres.

El Señor Oscuro, al percatarse de que los enanos no seguirían los pasos de los hombres, intentó recuperar los Anillos que obraban en su poder. De los Siete logró recuperar tres pero el resto se perdieron para siempre y no unieron su poder al del Enemigo.

Los Anillos de Poder aunque no obraron la traición de los Enanos sí que destruyeron sus reinos y riquezas. En apariencia el daño provocado parecería un triunfo del Mal. Pero, ¿no es por medio del Balrog y el sacrificio de Gandalf que el Mago Gris se transfigura en el Blanco?¿no es la destrucción de Khazad-dûm la que creará la fortaleza enana de Erebor dónde chocarán las fuerzas de Sauron que pretendían arrasar el Norte mientras se sitia Minas Tirith?¿no es el exilio de Thráin I, hijo de Naín I, último rey de Khazad-dûm, el que permitirá que un buen día se encuentren "por casualidad" Gandalf y Thorin, Escudo de Roble?

Y es que, aunque el Mal se agite y corrompa las cosas, al final, hasta su existencia se somete a designios mucho más elevados que moldean la Tierra Media. Porque, aunque Sauron causó grandes daños a los Enanos, ni siquiera él podía imaginar que de sus actos (engañar, manipular, someter, esclavizar, destruir, arrasar, traicionar) nacerían las esperanzas y fuerzas que provocarían su caída y desaparición.

Los Siete Anillos, llegado el momento, se doblegaron ante un linaje tan antiguo como el mundo y tan profundo como las raíces de Caradhras. El linaje de Durin, el Inmortal, rey de Khazad-dûm.



A.

domingo, 18 de octubre de 2009


Ya ha finalizado la XV Estelcon, organizada por el Smial de Lórien, y aunque la presencia de khazad-dumaños ha sido muy escasa (pero muy ruidosa y aparatosa, como no podía ser de otro modo), queremos felicitar todos los que han estado implicados en que, un año más, en la Sociedad Tolkien Española hayamos tenido una reunión que nos ha permitido profundizar en la obra de J.R.R. Tolkien.

¡Alzamos nuestra copa!

A.

sábado, 17 de octubre de 2009

Inklinga

Hace unas semanas, Eduardo Segura, uno de los puntales en España de los estudios sobre la obra de Tolkien y los Inklings, ha presentado la web INKLINGA, que será fiel reflejo de su trabajo como docente y como investigador.

En Khazad-dûm tenemos un especial cariño a Eduardo ya que nos ha honrado con su presencia en varias ocasiones y siempre ha conseguido crear ese ambiente especial en el que todos, de un modo u otro, hemos logrado ser un poco Inklings.

Por eso os recomendamos a todos que visitéis INKLINGA y os dejéis guiar por ese verdadero magister que es Eduardo.

A.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Hasta siempre, Profesor.

Pocas palabras pueden expresar lo que un seguidor de Tolkien siente en un dÍa como hoy.

El 2 de Septiembre de 1973, se alejó para siempre del mundo mortal J.R.R.Tolkien, Profesor admirado, filólogo pasional, creador de universos inimaginables que han acogido a tantos y tantos seguidores...

Poco puedo decir que no se haya dicho ya.

Para descubrir al verdadero Tolkien, no hay nada mejor que se pueda hacer, que acercarse a cualquiera de sus escritos. Ahí está su esencia, su pasión. Ahí seguirá viviendo eternamente.



NAMÁRIË
Ai! Laurië lantar lassi súrinen
¡Ah! ¡Como el oro caen las hojas en el viento,
yéni únótimë ve rámar aldaron!
e innumerables como las alas de los árboles son los años!
yéni ve lintë yuldar avánier
los años han pasado como sorbos rápidos
mi oromardi lissë-miruvóreva
de dulce hidromiel en las altas salas
Andúnë pella, Vardo tellumar
de más allá del Oeste, bajo las bóvedas azules de Varda
nu luini yassen tintilar i eleni
donde las estrellas tiemblan
ómaryo airetári-lírinen.
en la voz de su canción sagrada y real.

Sí man i yulma nin enquantuva?
¿Quién me llenará ahora de nuevo la copa?

An sí Tintallë Varda Oiolossëo
Pues ahora la Iluminadora, Varda, la Reina de las Estrellas,
ve fanyar máryat Elentári ortanë
desde el Monte Siempre Blanco ha elevado sus manos como nubes
ar ilyë tier undulávë lumbulë
y todos los caminos se han ahogado en sombras
ar sindanóriello caita mornië
y la oscuridad que ha venido de un país gris se extiende
i falmalinnar imbë met,
sobre las olas espumosas entre nosotros,
ar hísië untúpa Calaciryo míri oialë.
y la niebla cubre para siempre las joyas de Calacirya.
Sí vanwa ná, Rómello vanwa, Valimar!
Ahora se ha perdido, ¡perdido para aquellos del Este, Valimar!
Namárië! Nai hiruvalyë Valimar!
¡Adiós! ¡Quizá encuentres a Valimar!
Nai elyë hiruva! Namárië!
¡Quizá tú la encuentres! ¡Adiós!